La naturaleza salvaje en la que está enclavado este hotel de cinco habitaciones, constituye un paraiso para ornitólogos, así como para románticos de todas las edades.
No obstante este santuario está solamente a diez minutos con coche, del centro de la bella y muy visitada ciudad de Ronda.
El hotel, rodeado de montañas y bosques perennes de antiquísimas encinas, es parte de una finca de 51.000 m2, que produce su propio aceite de oliva, vino, fruta, y muchas verduras y ha sido recientemente distinguido con un premio por su buen hacer, por la Diputación Provincial de Málaga.
Artículo de John Gill
www.spanishbirds.com
www.turismoderonda.es